EXPOSICIÓN ACTUAL

Inauguración: 16 de marzo

La sólida formación artística y la temprana e ininterrumpida trayectoria, la impecable aplicación del color y su depurada técnica son los cimientos sobre los que se construye el trabajo de Santi Queralt. Sin embargo, lo que convierte la obra en un reconocible y personalísimo lenguaje pictórico es la mirada de un observador incansable, una mirada de voyeur que investiga, analiza, fija y descarta. La construcción mental de lo observado llega a la tela después y no a la inversa, lo cual hace del artista un observador que pinta.

 

El resultado de su método sumerge en el Universo Queraltiano a quién contempla sus creaciones, y es cuando se está inmerso en ese abismo laberíntico donde se puede entender que no estamos contemplando tan sólo una pintura, un cuadro, sino un juego de elementos en constante movimiento hasta encontrar su lugar de encaje perfecto. Los volúmenes casi escultóricos esconden -más que muestran- el sentido último de cada pieza e invitan al espectador a descifrar entre las numerosas posibilidades cuál sería la definitiva para comprender mejor el sentido último de la obra observada o quizás el primer esbozo de la siguiente. 

 

Quien posee una pieza de Queralt posee el resultado de una pasión por la forma, el color y lo fluído. El fruto último de una obsesión atrapada que parafraseando al artista diríamos que, con tal entrega, sólo se va a los límites de la creación o del sexo. Y es cierto, la belleza no necesita más literatura.